Las aventuras de Tintín en la Segunda Guerra Mundial

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Un libro aclara el último misterio de ‘Las siete bolas de cristal’ y de la momia Rascar Capac, la versión original de un clásico

Probablemente, usted no haya leído jamás la historieta Las siete bolas de  cristal. No como el padre de Tintín, Hergé, la imaginó y  la publicó en plena Segunda Guerra Mundial: 153 tiras en blanco y negro que  luego modificaría y remontaría para crear las 48 primeras páginas del álbum en  color que hoy conocemos.

El enigma de las bolas de cristal y de la momia de Rascar Capac escondía otro  secreto que un libro aclara por fin, al cabo de 70 años. Escenas suprimidas,  viñetas modificadas, diálogos cambiados… La versión original depara sorpresas  y despeja algunas dudas.

Fijémonos en la segunda página del álbum. Tintín pasea por  el campo y su fiel Milú corretea alegremente delante de él. En la viñeta  siguiente todo ha cambiado: el fox terrier avanza disciplinado y con el  semblante serio. Nada en la historieta justifica el cambio. Nada, salvo que la  versión original contiene 12 viñetas que acabaron siendo suprimidas.

Es una de las curiosidades que desvela Les Mystères des 7 boules de  cristal (editado en francés por Moulinsart), cuyo interés va más allá del  círculo de los tintinólogos para convertirse en un verdadero manual sobre la  historieta y sobre la técnica del guión. El ritmo de las tiras diarias obligaba  a Hergé a dejar un suspenso al final de cada cuatro o cinco viñetas que se  pierde en el álbum pero que explica la gran intensidad de la aventura.

Publicación polémica

Esta versión original apareció en el diario belga Le Soir,  controlado entonces por la propaganda nazi. Cuando el 3 de septiembre de 1944  Bruselas fue liberada, la historieta se interrumpió bruscamente; a Hergé se le  prohibió publicar y tuvo que explicar ante los tribunales su actitud durante la  guerra. Aparecieron panfletos muy agresivos contra él, como el titulado Las  aventuras de Tintín y Milú en el país de los nazis, y el fantasma del  colaboracionismo le perseguiría para siempre. Ya lo predijo un personaje en la  cuarta viñeta de la aventura: “Esta historia acabará mal”. Y así fue.

En El cetro de Ottokar, Hergé había ridiculizado a Mussolini y a Hitler  creando a Müsstler, ¿por qué luego colaboró con un periódico en manos del  invasor alemán? El biógrafo Pierre Assouline da muchos detalles en la biografía  Hergé (Destino, 1997) pero la explicación más simple parece también la más  plausible: Hergé estaba centrado en su obra y la oferta de Le Soir era un  tentador empujón a su carrera. Si las primeras historietas de Tintín se  publicaron en un semanario de 15.000 ejemplares, Le Soir imprimía 300.000.

Además, Hergé estaba en un momento crucial de su carrera. La pureza de su  estilo, tanto en el aspecto gráfico como narrativo, arranca precisamente en las  historietas publicadas en formato de tiras para Le Soir: La estrella  misteriosa, El secreto del Unicornio, El tesoro de Rackham el  Rojo y Las siete bolas de cristal. Sin estos episodios, ahora no  estaríamos hablando de Tintín.

¿Puede un artista ignorar el contexto social en el que se produce su obra? Se  ha criticado la actitud de Hergé como se ha criticado que el cubista Juan Gris  pintara bodegones y violines en 1915. Sobre este último tercia el crítico John  Berger en Fama y soledad de Picasso: “La cultura europea hubiera sido más pobre  de no haber continuado Gris pintando imperturbablemente sus bodegones durante la  [Primera] Guerra Mundial”.

El misterio del color

La exquisita edición de Les Mystères des 7 Boules de cristal se  acompaña con la reproducción de unas pocas viñetas de la edición en color. Pero  esas viñetas no son las que conocemos: el color ha sido restaurado, es más  limpio, y el trazo de Hergé luce más puro que nunca. ¿Por qué esa restauración  no se aplica a los álbumes como sí se hace con otros clásicos como Astérix o  Spirou que ya disfrutan de nuevas y cuidadas ediciones? La reedición de la serie  Tintín con un color restaurado es un as en la manga que los propietarios del  legado Hergé (Moulinsart) no parecen dispuestos a ofrecer fácilmente a la  editorial que conserva los derechos sobre los álbumes del personaje  (Casterman).

LAVANGUARDIA.COM: http://www.lavanguardia.com/cultura/20130625/54376959890/aventuras-tintin-segunda-guerra-mundial.html

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