El misterio de Tara Moss

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La escritora y supermodelo, Tara Moss, presenta en Madrid «Te encontraré», su última novela y la de su gran creación la agente del FBI Makedde Vandervall

Desde que entra por la puerta destila elegancia y presencia de mujer 10. A sus 39 años, Tara Moss, presentadora, novelista, periodista, supermodelo y madre desde hace 28 meses ha vuelto a España –vive fascinada por Barcelona y la Sagrada Familia-, para presentar su última novela «Te encontraré» (Martínez Roca). En ella cierra su ciclo de seis libros sobre novela negra y el personaje femenino que creó para ello, Makedde. «Me inventé el nombre. Hay uno africano en masculino que es parecido. Después me gustó y ya siguió con él», explica Tara. Para solucionarlo nada como un truco de escritor «por eso siempre hay una escena en la que alguien lo pronuncia mal y la protagonista le corrige, para que por lo menos el lector se quede con el nombre». También explica que tiene connotaciones de dureza como los «Mattracks» o enormes coches americanos. «Algunos de mis lectores se me han acercado dos años después de que saliera primer libro y me han confesado que han puesto a sus hijas el nombre de la protagonista. Hay pequeñas Makeddes por ahí y es maravilloso», cuenta con orgullo.

¿De dónde saca el tiempo para escribir nueve novelas? «Siempre me acompaña una frase que me motiva: “La vida es demasiado corta para vivir el mismo día dos veces”», deja caer con la mejor de sus sonrisas. No puede dejar de caer en la tentación y con unas medidas de escándalo, sobre todo el alto, consigue una chocolatina con un guiño de sus enormes pestañas y lo paladea mientras habla. «Cada día es diferente. No me gusta la rutina, me asusta en cierto modo. Intento estar siempre ocupada pero nunca haciendo las mismas cosa», explica teniendo en cuenta que está presentando este y otro libro y está con dos nuevos aparte de asistir a la Universidad y mantener su blog. Explica con tristeza que por su trabajo y estando en Madrid le encantaría sumergirse en la ciudad pero «dependo de la inspiración. Hay que hacer lo que tienes hacer. Soy muy disciplinada». Reconoce que como Embajadora de buena voluntad de UNICEF siente «un incremento de mi interés por los temas de política y justicia social». Está pensando en cambiar de registro y que toda la documentación que consigue sirva para «escribir de manera novelesca pero no ficción», aclara. Todo es cuestión de las oportunidades que se le van presentando. «Sigo siendo modelo de una compañía en Australia con la que colaboro. Al ser más conocida he tenido más oportunidad de conocer a cargos importantes y parece que algo de lo que hago queda». Su vida hasta los 20 discurrió por el mundo de la moda y entre los pases comenzó a escribir. Se considera afortunada por «tener la oportunidad de ser la voz de gente que no puede responder por ellos mismos». Su personalidad la hace correr hacia los «temas peliagudos. Puedo sacarlos a primera línea», explica. Con esta progresión «¿Quién sabe que me espera a los 40?», contesta.

Pero Australia no es la panacea y ella es plenamente consciente de sus problemas. «Realmente allí no saben lo mal que está la situación mundial. Hace dos semanas vino Bob Geldof a contarnos y se quedó muy sorprendido de que había muchas personas que no sabían los problemas de España o Portugal. Estamos en año electoral». Sabe lo que hay que aprender de todo esto: «cuando hay recortes los que más se ven afectados son los que menos tienen, y ahora que tenemos una economía un poco más desahogada –no dependen de la economía europea o de EE UU, sino del mercado asiático- hay que gastar con cabeza para no tener que recortar a los más vulnerables si llega una crisis». Las mujeres todavía tienen un largo camino en su país. Aunque «tenemos por primera vez un primer ministro que es mujer, ha costado 109 años. Hay cierta misoginia que resurge de repente por parte de cierta clase política, de cierta edad. Pero en el fondo, es una manera de distraer la atención porque lo interesante es la participación de la mujer en la política y acabas hablando del poder de sexos». La auténtica problemática allí, radica en que «muchas mujeres de clase media que se quedaron viudas o solteras y dejaron durante un tiempo de trabajar para cuidar a su familia y, como depende lo que recibes de lo que hayas cotizado, se encuentran con una jubilación mínima». En su línea de defender la posición de la mujer en el mundo es fácil provocarla. «Es un estereotipo de que las mujeres son peores con las propias mujeres. Es un problema porque está basado en que las mujeres no somos capaces de cuidar de nosotras mismas, en cierta manera se nos considera inferior moralmente. Además, el problema real de la mujer es la violencia de género. Hay un estudio en 70 países durante cuarenta años que demuestra que las muertes por violencia de género son mayores que las del cáncer.

Con la llegada de su hija Safira confiesa que es «más pasional, por el mundo y la idea de igualdad. Veo enfadada algunas cosas del mundo y quiero cambiarlas. Me contengo menos.». A pesar de todo se confiesa equilibrada y feliz aunque sus personajes salen de lo más oscuro del ser humano.«Me gusta buscar los contrastes. La vida está llena de oscuridad. Es una cuestión que no puedo ignorar, Estaríamos siendo poco realistas. Lo vemos diariamente en los periódicos. No deja que la enmarquen en ninguna corriente literaria porque prefiere «Que sean los lectores los que decidan. Me gusta la ficción especulativa, yo escribo sobre crímenes«, aclara. Para llegar hasta ellos no repara ni en su propia seguridad personal. Visitas a Quántico, sede del FBI, disparar armas, visitas a los depósitos de cadáveres e incluso dejarse asfixiar por un profesional. « La investigación es importante: necesito estar en los sitios, sentirlos y tocarlos. Creo que es lo mejor de mi escritura». Sin duda todo el tiempo descubriendo cosas nuevas, así «me hace vivir vidas que de otra manera no viviría».La «Robert de Niro de la escritura» australiana aclara que «nunca ha habido quejas por mi descripción de los asesinatos. He visto a muchos de los mejores escritores utilizar su imaginación para crear los escenarios.

El libro, construido en dos momentos, «primero todo el libro y luego las escenas de Barcelona. La idea de la ciudad la tenía clara pero quería estar allí, los olores…». A pesar de vivir apartada a 90 km de Sidney en todos sus personajes «tienen una sensación de aislamiento. No conocen la lengua y se encuentran lejos de su país». Esta soledad no buscada es lo que fuerza a sus personajes a endurecerse a« volverse fuertes y encontrar un motor para salir adelante. No me gusta la palabra víctima. Si ha muerto de acuerdo, pero si ha pasado por todo eso, un rapto, o una guerra, son supervivientes y eso me inspira». A pesar de ser su creadora «tiene una parte optimista aunque en este libro le hago cosas muy duras», confiesa.

El tema más candente para el final. «Creo que dejar de experimentar sería morir. No hay tiempo suficiente para hacerlo todo. Parte de mi personalidad viene de que perdí a mi madre cuando era joven, vi su lucha contra el cáncer. Sería un insulto para ella y para todos los que nos rodean no disfrutar de la vida que nos han dado».

LA RAZON.ES :http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2718369/el-misterio-de-tara-moss#.UcgnUFqbsy

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