BRUNO NIEVAS” Busco un lector con ganas de disfrutar, pero dispuesto a reflexionar”

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Acaba de publicar su segunda novela, «Holocausto Manhattan»

Lo primero que asombra al conocer a Bruno Nievas es su versatilidad. Pediatra, escritor y aficionado a la tecnología, Bruno es una persona tan inquieta como admirable.

Por un lado, en su faceta de pediatría, trabaja en el Servicio Andaluz de Salud y además ayuda a muchas familias en su bloghttp://notodoespediatria.com/. En sus ratos libres, Bruno echa su imaginación a volar e inventa historias adictivas en las que los lectores nos quedamos atrapados.

Por otro lado, como escritor comenzó su andadura con «Realidad aumentada», su primera novela. A comienzos del 2011 intentó que alguna editorial se la publicara. Ante la negativa a hacerlo, Bruno decidió colgarla gratuitamente en Internet, donde obtuvo la friolera de42.000 descargas en tan solo cuatro meses. Eso hizo que Ediciones B se fijara en él y le dio la oportunidad de publicar ésta y también su última novela: «Holocausto Manhattan».

«Holocausto Manhattan» acaba de salir al mercado con un gran éxito debido a su lanzamiento a un precio muy por debajo del habitual en formato digital, pese a ser una novedad.

Bruno Nievas se abre un gran hueco en la nueva hornada de autores españoles

Avalado por autores de la talla de Juan Gómez-Jurado, Manel Loureiro y Lorenzo Silva, Bruno Nievas se abre un hueco importantísimo en la nueva hornada de autores españoles con un concepto distinto del negocio editorial. Escritores en los que prima la cercanía con el lector y el entretenimiento.

-Lo primero que llama la atención es que se dedica a la pediatría. Es una persona muy inquieta. ¿En qué momento de su vida se a decidió a escribir una novela? Y sobre todo, ¿qué sintió al escribir la primera frase de «Realidad aumentada»?

-Antes de «Realidad aumentada» no había escrito absolutamente nada, de hecho comencé a escribirla sin ninguna pretensión ni objetivo alguno ya que lo hice solo para aprender a manejar un programa de escritura literaria que me había encontrado navegando por Internet y que había comprado de forma impulsiva. Siempre había anhelado saber si yo podría ser capaz de escribir una de esas historias que te atrapan, te absorben para sacarte de tu mundo y transportarte a otro en el que vives junto con los personajes de una historia. Cuando escribí esa primera frase que comenta, no pude parar hasta que llegué al final de la historia. Para entonces llevaba cien mil palabras. De forma febril, en apenas unos meses, había escrito una novela. Y ahí comenzó realmente todo.

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-«Holocausto Manhattan» es una novela muy compleja, con muchos personajes y tramas entrelazadas. La peculiaridad del libro es su forma de presentarlas: todas de golpe. Lo que en otras ocasiones podría parecer una locura pero que en este caso funciona francamente bien ¿Cómo fue la decisión de hacer algo tan poco común y arriesgado para su novela?

-Lo hice así porque tras haber comprobado que podía escribir una historia, quería saber si era capaz de hacer algo diferente. Admiro losthrillers, las historias que atrapan al lector desde el principio y a autores como Stephen KingKen Follet o Lincoln Child y Douglas Preston, pero hubiera sido absurdo intentar imitarlos. Había aprendido escribiendo mi primera novela, así que intenté hacer otra que fuera mejor en todos los sentidos. No solo elaboré mucho más la trama, la ambientación o los personajes, sino que decidí darle un enfoque original en el estilo, en la forma de escribirla, diferente a lo que veía en el mercado. Lo presenté a la editorial con bastante miedo y mi sorpresa fue ver la reacción que tuvieron: decidieron apoyar el texto, lanzándolo en su colección principal y dándole trato de best-seller, y por supuesto me pidieron que conservara esa forma de relatar durante toda la novela. Cosa innecesaria, porque esa era mi intención. Y afortunadamente parece que está funcionando ya que es algo que me comentan muchos lectores, que es una novela que engancha y que es diferente a todo lo que hay en el mercado actual.

«Auschwitz sigue vivo en nuestro mundo actual»

-Los pasajes de «Holocausto Manhattan» ambientados en el campo de concentración con el doctor Mengele son muy duros, de un realismo atroz. Es difícil pensar que no todo es ficción en la novela ¿Cómo abordó esos capítulos?

-Primero, con miedo, ya que no sabía si iba a estar a la altura del reto de contar esa parte tan dura de nuestra historia. Y tras una dura labor de documentación los afronté con mucho respeto, trabajo y sobre todo ilusión. Ilusión no por contar cosas tan terribles como las que relato en la novela, sino por ser un vector capaz de transmitir y recordar lo que puede hacer el hombre cuando se le despoja de su más elemental capa de humanidad. Y entonces me di cuenta de que había sufrido de forma innecesaria ya que esas escenas eran tan duras que realmente salían prácticamente solas. Con ellas trato de recordar que lo que ocurrió enAuschwitz no solo fue real, sino que sigue vivo en nuestro mundo actual, sucede relativamente cerca de donde vivimos y volverá a ocurrir miles de veces si no somos capaces de aprender de nuestros errores. ¿Cuánta gente no ve aquello solo como parte del cine o de la literatura? Creo que pasajes como los de mi novela, en los que se descubre que el peor enemigo de los judíos no eran los nazis sino sus propios compañeros hacen que tengamos muy presente hasta dónde podemos llegar en situaciones desesperadas. El hombre tiene esperanza pero para eso hemos de ser conscientes primero de todo aquello que hemos hecho. Aprendiendo del pasado construiremos un futuro algo mejor del que nos espera.

-¿Cuál fue su inspiración principal para decidir la trama de «Holocausto Manhattan»?

-La idea surgió viendo las noticias del mediodía de una cadena de televisión nacional que hablaba sobre los extraños acontecimientos que surgieron alrededor del noveno aniversario de los atentados del 11-S por culpa de un reverendo que amenazó con quemar copias del Corán. Esos días, el mundo estuvo a punto de volverse loco, tal y como había sucedido ya dos veces en el siglo XX con acontecimientos que trascendieron tanto que desembocaron en sendas guerras mundiales. Esa noticia y otra que salió minutos después en ese mismo informativo sobre ondas binaurales se quedaron dando vueltas en un caldero que acababa de encenderse en lo más hondo de mi mente y que comenzó a removerse. Varias semanas más tarde, leyendo un libro sobreAuschwitz, un nuevo ingrediente cayó en ese caldero casi sin querer. Al asomarme a ese caldero y oler lo que se estaba cociendo, supe que tenía una novela.

«Creo que los géneros siempre se entremezclan entre sí»

-Al leer su libro es difícil situarlo en un género determinado. ¿Dónde lo situarías?

-Es difícil, sí, pero porque esa ha sido una de las intenciones. Yo soy de los que piensa que los géneros se entremezclan entre sí. Creo que a veces se intentan definir novelas muy diferentes dentro de un mismo género y eso es algo que al final confunde al lector, que lo busca es una historia con unos rasgos determinados. «Holocausto Manhattan» es un thriller porque pretendo que el lector se enganche casi desde la primera línea. Pero, por otro lado, tiene un componente histórico (tanto Auschwitz en 1944, como el Nueva York del 11-S de 2010), con una profunda documentación en ambos momentos históricos y con unos personajes muy trabajados. También es un texto muy negro, con una trama en la que sale a flote lo peor del hombre. Y tiene un pequeño componente de ciencia-ficción, donde simplemente llevo más allá de lo actualmente posible una serie de capacidades o hallazgos contemporáneos. Así que efectivamente es una novela difícil de catalogar. Yo simplemente prefiero que el lector se quede, tras leerla, con la idea de que es una buena historia que le ha tenido atrapado durante su lectura y que le ha hecho reflexionar al terminarla. Me gustaría que eso fuera lo que definiera a la novela realmente. Busco un lector con ganas de disfrutar mientras la lee pero también dispuesto a reflexionar.

«Internet y las redes sociales borran la frontera entre autor y lector»

-Junto con otros autores del momento, como por ejemplo Juan Gómez-Jurado, forma parte de un grupo de escritores más cercanos al lector. El uso de las redes sociales ha hecho que sean más accesibles. ¿Cree que han cambiado la forma de promocionar un libro?

-La han cambiado radicalmente. Internet, las redes sociales, los blogs, los foros… las grandes revoluciones se producen poco a poco y esta es una de ellas y estamos teniendo la enorme suerte de poder vivirla en primera persona, con el protagonismo de autores como Juan Gómez-Jurado, al que tuve la suerte de conocer precisamente en Internet. Y es que los libros son solo historias que esperan. Un libro en sí es algo inerte, muerto. Un libro vive a través de sus lectores, son ellos los que le dan vida a esa historia, visualizándola en su mente. Y el alimento de un libro es el boca a boca. Sin lectores una novela no vive, y sin el boca a boca sencillamente se muere. Por eso Internet y las redes sociales o herramientas como Twitter (@BrunoNievas) han permitido que los autores ahora podamos estar no ya cerca sino al lado de los lectores. Estos disfrutan no solo la lectura de la novela sino con su creación, su promoción y las muchas inquietudes que le surgen al disfrutar de ella. El lector ahora participa en todo y el autor viaja acompañado por el lector, al menos en mi caso. Y puedo garantizar que esa compañía hace el viaje no solo sea mucho más satisfactorio, sino mucho mejor en su conjunto. En mi caso, las redes sociales me han permitido no solo pasar de ser un desconocido a ser publicado en Ediciones B sino que además me han ayudado a aprender como escritor. Creo que todo autor debería aprovechar la facilidad que existe hoy en día para estar al lado de los lectores. No hacerlo es desperdiciar la ocasión de ser mejor gracias a las personas que le dan vida a tu novela.

-Otra de las cruzadas en las que se ha visto inmerso es la de poner su libro en formato electrónico a un precio muy por debajo de cualquier novedad. ¿Cree que es la mejor estrategia?

-Rotundamente, sí. Creo que hay que arriesgar, que estamos en un momento de grandes cambios y donde nos jugamos el ser o no ser del futuro de la literatura en el ámbito digital. Los libros digitales son el futuro, ya ha sucedido en Estados Unidos o en Inglaterra y aquí va a ocurrir igual. Lo único que queda por definir es cuándo sucederá y, lo más importante, con qué precios. Yo soy un firme defensor de los precios bajos. Creo que hay que facilitar al lector el acceso a la lectura y que los libros en digital tienen que ser considerablemente más baratos que en papel. Eso hará que la gente compre más y por lo tanto se piratee menos. La piratería es un gran problema, por eso muchas editoriales miran con miedo el mercado digital en los libros y es algo comprensible: no puedes aceptar de buen grado un modelo que pone en riesgo tu negocio. Por eso creo que esto es una labor de todos. Tanto editoriales como lectores tienen que hacerse un guiño mutuo. Las primeras, poniendo precios asequibles y eliminando las protecciones anticopia que solo impiden al lector disfrutar de algo que ha adquirido legalmente. Y los lectores deben ser conscientes de que hay que pagar. Sí, un precio justo, pero hay que pagar por los libros, descargarlos pirata no es admisible nunca. Hacer esto pone en riesgo un modelo que a todos nos gusta y que sabemos es el futuro. Creo que este es el momento de los lectores, que tienen la palabra para demostrar que se pueden vender novedades a precios asequibles. Confío en que esta apuesta salga bien, porque en ese caso se podría marcar una tendencia muy positiva para los lectores, que al fin y al cabo somos todos, sin perjudicar a las editoriales, que también son necesarias.

«Según la hora del día, soy pediatra o soy escritor»

-¿Pediatra o escritor?

-¡Depende de la hora del día! Si me coge en consulta soy pediatra, salvo en las ocasiones en que algunos padres me traen la novela para que se la firme, y ahí tengo que admitir que lo paso hasta mal porque me siento casi fuera de lugar. La pediatría es una medicina muy exigente, más en una consulta de la sanidad pública, donde debes atender con todo el cariño posible a un sector de la población especialmente débil, sensible y que requiere de todo tu cariño, como son los niños, sobre todo los más pequeños, pero sin descuidar unos horarios apretados para poder atender toda la demanda por igual. Es muy difícil y requiere de una especial atención y dedicación. Pero cuando por fin dispongo, ya en casa, de un rato para transformarme, entonces surge el escritor. Y entonces nunca hay pereza para abrir Scrivener, el programa de escritura, y lanzarme a teclear, leer, documentar, revisar, subrayar o hacer lo que sea. Porque escribir son muchas cosas, no solo pulsar teclas. Y esa labor la hago durante todo el tiempo que no estoy centrado en la pediatría. Así que supongo que la faceta de pediatra flota sobre un fondo de escritor. ¡Aunque esta última faceta asomó hace muy poco!

-Corren rumores en la red de que está documentándose para su tercera novela. ¿Qué nos puede contar al respecto?

Que esos rumores son más que ciertos, de hecho eso es lo maravilloso de Twitter o Facebook, que puedes compartir la creación de tu novela con los lectores casi desde el momento en que empiezan a caer ingredientes en ese caldero que siempre bulle en el fondo de tu mente. De hecho, ya tengo bastante avanzada esa fase de documentación y aunque es una labor muy ardua y que de momento está siendo mucho mayor incluso que la de «Holocausto Manhattan», puedo decir que está siendo muy ilusionante, aunque me va a costar mucho trabajo y sacrificio, ya que es un proyecto muy ambicioso. Tengo una idea muy clara de qué quiero que suceda en esta novela y dónde va a suceder. De nuevo será un thriller y de nuevo tendrá un componente histórico. Desde luego lo que tengo ideado hasta ahora es muy prometedor y tengo una enorme ilusión por meterme en faena, es decir, comenzar a escribir texto puro. Pero antes me quedan aún unas cuantas semanas de documentación y otras tantas de planificación. Si algo he descubierto gracias a las dos anteriores novelas, y especialmente con la segunda, es que solo el trabajo (y grandes dosis de ilusión, claro) permiten conseguir un buen resultado. Así que, a pesar de disponer de muy poco tiempo, estoy metido de lleno en ella porque sé que si con «Holocausto Manhattan» he sudado, con esta voy casi a sufrir. Espero que el resultado merezca la pena.

ABC: http://www.abc.es/cultura/libros/20130618/abci-bruno-nievas-entrevista-201306171522.html

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