Twin Peaks chino

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  • ‘El crimen del lago’: un pueblo bonito y siniestro, un cadáver en la orilla…
  • … Un puntito onírico y un montón de funcionarios del partido en medio

El lugar en cuestión se llama Wuxi. Y no, no es una ciudad maderera. Es decir, no está repleta de leñadores rudos y siniestros, como la lejana Twin Peaks de David Lynch, pero sí tiene un lago. Un lago ‘chandleriano’ sobre cuyas aguas no tardará en flotar un cadáver. No será el cadáver de una jovencita, aunque la historia cuenta con una (la embriagadora Shanshan), sino el de un empresario que estaba jugando con fuego y que, al parecer, ha sido asesinado por un activista medioambiental cansado de que tan prometedor hombre de mundo no dejara de contaminar el río con los residuos de su fábrica. Sí, esa es la clase de lugar al que un tipo como Qiu Xioalong enviaría de vacaciones a su detective, el inspector jefe Chen Cao. Lo hace en ‘El crimen del lago’ (Tusquets).

Aunque no es un hombre de partido (Comunista, claro), de todos es sabido que Cao no se lleva mal con los dirigentes de éste. Por eso cuando le ofrecen unas vacaciones pagadas (y más que merecidas) en uno de los complejos que el partido tiene a orillas del lago en cuestión, el lago Tai, célebre por sus aguas cristalinas, no lo duda un minuto. Ha oído hablar mucho del centro recreativo de Wuxi, mezcla de complejo vacacional y sanatorio, sólo al alcance de los altos cargos del país. La primera noche ya se topa con Shanshan, la chica que piensa complicarle más de la cuenta las vacaciones. Su afán es lograr que Cao eche un cable al tipo que será acusado del asesinato del empresario que flota sobre las aguas del lago Tai.

Shanshan está leyendo a Nietszche, algo que fascina al inspector, aspirante a poeta y traductor él mismo de relatos policíacos (algo que el detective comparte con su autor, que ha sido traductor al chino no de relatos policíacos sino de los grandes: James Joyce, William Faulkner, Joseph Conrad), y que no tarda en cautivarle. Shanshan es ingeniera y se dedica “a algo relacionado con el medio ambiente”, según puede saber el inspector tras ese accidentado primer encuentro. Xiaolong se adentra en esta, la quinta entrega de la serie protagonizada por el detective Cao, en el turbio mundo de la empresa, en este caso, una empresa a la que le traen sin cuidado no ya las condiciones en las que trabajan sus empleados sino el daño que hace en el entorno.

El dichoso Partido

Tras ajustar cuentas con la figura de Mao (y de sus esposas, sus amantes, sus poemas, sus contradicciones) en ‘El caso Mao’, y con la mitificación por parte de aquellos que no saben de lo que hablan cuando hablan de comunismo (capitalista) chino y descubrir, vía ‘Seda roja’, tras retratar cómo se ha transformado Shangai en la última década con la creación de rascacielos y la apertura de todo tipo de conocidos restaurantes de comida rápida norteamericanos dispuestos a devorar hasta el último local tradicional que queda en la ciudad, Xiaolong se sumerge en el presente y en las formas de control que el Partido establece en función de la cantidad de dinero que el sujeto en cuestión tiene en el banco. Vuelve la China de las grandes desigualdades, ya marca de la casa en las novelas de Xiaolong, maestro en el retrato de los barrios humildes y del contraste entre sus habitantes y los hijos privilegiados de los jefes del Partido.

El escritor, que acostumbra a darle una importancia destacada a la gastronomía en sus historias (en este caso, en las primeras páginas, Chen Cao ya aparece devorando un plato de costillas y las clásicos anguilas ahumadas), insiste en lo que en ‘Seda roja’ llamó “platos crueles”. Por ejemplo, la sopa de tortuga viva, los ojos de buey estofados o los sesos de mono (extraídos de un mono vivo momentos antes de ser servidos). Algo significará eso en la personalidad de un hombre que perdió a su padre durante la Revolución Cultural, como el inspector Cao, y que, como él estudió, Literatura Inglesa. Hoy vive en Estados Unidos y da clases en la Universidad de Saint-Louis, lugar desde el que señala los rincones más oscuros de la vida en Shangai, a la manera de Diane Wei Liang, autora también dedicada a apuntar (y disparar) contra la China actual.

https://esparregueranegra.wordpress.com/2013/05/20/el-crimen-del-lago-qiu-xiaolong/

EL MUNDO: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/14/novelanegra/1371195094.html

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