Archivo mensual: junio 2013

Segundos negros, de Karin Fossum

segundos-negros-680x459

La escritora noruega Fossum, vuelve a la carga, esta vez de nuevo vuelve a repetir en ese ámbito en la cual es todo un referente en el mundo literario: la novela policíaca y de misterio.

Si por algo se especializan los escritores escandinavos es por su gran especialización en las novelas de misterio, por la gran exquisitez de ellas y por su magnífica forma de escribirla que atrapa en la primera hoja al lector.

La novela está protagonizada por Ida Joner, una niña de diez años, la cual desaparece en una pequeña y tranquila población noruega rodeada de granjas y bosques. Esta desaparición conmueve al máximo a su madre, Helga, ya que la única hija que tiene ha desaparecido. El comisario Konrad Sejer, una figura muy empática y muy comprensiva, con gran trato con los detenidos, y su joven asistente, Jacob Skarre, comienzan la investigación del extraño suceso.

Las miras del caso rápidamente recaen sobre Emil Johannes un extraño solitario del pueblo, apartado del resto de la gente y con la característica de que no habla desde su infancia. Elsa, madre de Emil y Helga se enfrentan al peor suceso, el hecho de que el hijo haya cometido una atrocidad a sangre fría. Conforme va avanzando la novela, se descubre que la tan tranquila localidad noruega no es tan tranquila puesto que todos los habitantes tienen algo que guardar.

En cuanto a la escritora, se trata de la reconocida Fossum , descrita como “la reina noruega del crimen”. Además ha ganado numerosos premios, entre otros: el premio que conceden los países nórdicos, el Glass key Award, en 1997 por Don’t Look Back, el premio noruego Riverton, que premia a las novelas de crimen, por la misma obra, ganado en 1996. Y también fue ganadora del Gold Dagger Award que otorga la asociación británica de escritores especializados en la temática del crimen The Crime Writers’ Association (CWA, por sus siglas en inglés).

Qué mejor manera de aprovechar el tiempo leyendo esta obra que con la especialista en misterio. La intriga, el crimen y el misterio son llevadas por la noruega hasta rozar el éxtasis policíaco por el lector.

ÁREALIBROS: http://www.arealibros.es/autores/segundos-negros-de-karin-fossum.html

Anuncios

El combate vital del tío Charlie

1372524001_436790_1372524831_noticia_normal

El fotógrafo neoyorquino Marc Asnin retrata en un libro la caída a los infiernos de un familiar,

a quien siguió durante tres décadas

El fotógrafo neoyorquino Marc Asnin ha tardado treinta años en parir un libro de fotografía. Para ello ha contado con la aquiescencia de su tío Charlie, del que ha documentado su descenso a los infiernos, tras registrar sus momentos de vulnerabilidad y sus ajustes de cuentas con la vida.

Ése ha sido el principal empeño de Asnin, que comenzó a seguir los pasos de su tío como un proyecto académico, durante su primer año en la Escuela de Artes Visuales (SVA) de Nueva York, y acabó siendo el testigo de la decadencia —pero también de la humanidad— de un familiar caído en desgracia.

La editorial milanesa Contrasto, comandada por el italiano Roberto Koch, ha traducido ese registro vital en una obra singular, Uncle Charlie, que ha sido elogiada por la crítica especializada y que entremezcla reportaje fotográfico en blanco y negro, imágenes de álbumes familiares, memorabilia, narración oral y un tratamiento tipográfico atípico.

La historia de Charles Henschke, un hombre inteligente que tuvo malas influencias y peores compañías, está llena de dolor. “Vi a mi padre perder su lucha por sobrevivir; también he sido testigo de mi propia lucha por vivir. O la ausencia de la misma”, confiesa el personaje. Se transparenta, en su narración episódica transcrita por Asnin, no solo una inteligencia poco común sino una sensibilidad mal emparejada con las decisiones tomadas y las experiencias vividas. Son años de confesiones que resumen una vida marcada por la esquizofrenia, las adicciones, y una relación envenenada con su familia, en su línea ascendiente y descendiente. Por eso, la nota constante en la historia de Charlie es el sufrimiento, ya sea sobrevenido, autoimpuesto o infligido a otros, y presente en varias formas: un padre alcohólico, desconectado y ludópata, una madre ausente, una familia desestructurada, el trauma de una bar mitzvah (fiesta judía de transición a la vida adulta) inventada por sus familiares, el engaño, la muerte, los problemas de salud mental, las parejas drogadictas… Todo ello aparece documentado, con sus propias palabras y en las fotos de Marc Asnin, en Uncle Charlie.

Asnin es apenas un adolescente cuando se matricula en la escuela de arte y comienza a fotografiar a su tío, la oveja negra de la familia. Un personaje maldito habituado a los bajos fondos con el que establecerá una relación de 30 años y del que aprenderá unas cuantas lecciones de vida. Asentada la confianza, el fotógrafo decide grabar y transcribir sus conversaciones con su tío y descubre las diferentes capas de humanidad que se esconden tras el personaje.

En 1994, los primeros frutos de ese trabajo ven la luz en el festival Visa pour l’Image de Perpiñán, en el sur de Francia. “Esa cita fue clave por varios motivos”, relata Asnin. “Un año antes había fallecido mi madre, que luchó para que su hijo fuera a una prestigiosa escuela de arte. En la exposición conocí a mi mujer. Y el reportaje llamó la atención del director de la revista Geo France, que acabaría publicando las fotos más adelante con un relato del escritor Jerome Charyn”. Ese fue el germen de Uncle Charlie: “La exposición y el relato me hicieron ver la necesidad de una narración, de hacer un proyecto a largo plazo”, dice Asnin.

 

La relación del sobrino con su tío nunca ha sido fácil, asegura el fotógrafo. “Le llevé el libro impreso a la residencia para ancianos de la calle Palmetto, en Brooklyn (‘donde los elefantes van a morir’, según mi tío). En un momento dado, llamaron al timbre. Entró una señora, y Charlie le dijo: ‘Este es mi libro. Estas son mis palabras’. Ese orgullo momentáneo contrasta con un pasaje en el que Charlie expresa su temor a no ser enterrado en un cementerio judío y acabar en un cementerio para vagabundos. “Cuando mi tío dice: ‘Nadie me conoció en vida y nadie me conocerá en la muerte’, eso lo interpreto como un ‘fuck you’ [que te jodan] dirigido a mí”, afirma Asnin.

El trabajo documental, añade su autor, no ha sido suficiente para superar las barreras entre personaje y retratista. “Debido a sus problemas de salud mental, no es capaz de reconocer emocionalmente nuestra relación. No es capaz de verbalizar o de asumir interiormente que, durante 31 años, me ha estado contando su vida y yo he estado escuchándole”, dice Asnin. “Pero al final, a pesar de no haber accedido a una educación y de haberse sentido un perdedor, mi tío ha conseguido contar una historia. Su historia”.

En noviembre tendrá lugar una exposición inspirada en el libro en la galería La Petite Poule Noire de París. “En el sótano podrás sentarte en una silla y escuchar la voz de Charlie”, avanza Marc Asnin. El fotógrafo encontró hace años una serie de polaroids que tomó de su tío. “Las encontré en un cajón. Habían perdido los colores por el paso del tiempo, y parecían imágenes fantasmales. Quizá incluya algunas de esas instantáneas, ampliadas y pintadas en colaboración con un artista, en la exposición”.

Marc Asnin, como su tío, puede estar horas hablando sin afectación sobre la historia de su familia, lo que significa para él su herencia judía, o de por qué se ha pasado 30 años tomando fotos de su tío. Al final, se intuye que Asnin sigue siendo más o menos el chico de Brooklyn que empezó a tomar fotos a los 12 años y al que siempre le fascinó el periodismo. El mismo que vio una foto del tío Charlie incluida en la exposición del MoMA Pleasures and terrors of domestic comfort (1991) pero que no vería publicado el compendio de ese esfuerzo hasta 2012.

El trabajo memorable que hay detrás de Uncle Charlie no convenció en su día a Random House ni al realizador de documentales Alan Berliner. Pero su voz no puede ser más sobrecogedora. Como la frase que acompaña a la foto de Charlie Henschke mirando a una ventana, al final del libro: “Llovió eternamente”.

ELPAIS: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/29/actualidad/1372524001_436790.html


Joël Dicker: “Se me compara con escritores que no he leído”

abc

 

El autor suizo publica ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’ un relato policíaco a la americana que viene precedido de un gran éxito editorial en Francia

Joël Dicker (Ginebra, 1985) es, según reza la hoja promocional, el escritor del momento. ConLa verdad sobre el caso Harry Quebert(Alfaguara), este jovencísimo escritor se ha sacado de la manga una adictiva novela de intrigas de casi 700 páginas. Una lectura extensa y liviana con maneras de best-sellercuyo propósito el mismo Dicker admite sin tapujos. “Quería intentar escribir una novela extensa. Escribir un libro largo que se leyera rápido pero que no dieran ganas de terminarlo.Quería dar placer a los lectores, entretenerlos”.

Escrita en tres tiempos —1975, 1998 y 2008—, narra la investigación del asesinato de una joven de quince años en una pequeña localidad del noreste de Estados Unidos y los esfuerzos que un escritor de cierto éxito hace por desentrañar lo sucedido. Una ficción repleta de pistas falsas que desorientan, asombran e irritan al lector a través de una complejísima trama que, contra todo pronóstico, el autor no tenía prevista. “No hay plan, no pensé en la trama del libro sino que directamente me lancé a escribirlo de modo que la construcción se fue haciendo poco a poco. Empecé una historia con un principio, un nudo y un desenlace, pero mientras escribía fui incluyendo otras tramas, otros niveles de lectura, etc”.

El resultado es un thriller a la americana con una trama-embrollo ideal para el letargo estival. Y como no solo de entretenimiento vive el hombre, el joven Dicker desliza en el texto —a modo de pinceladas— algunas críticas sobre el devenir y la posmodernidad. “Estamos perdiendo el control de lo que hacemos a fuerza de deslocalizar para abaratar el coste. Esta obsesión por el rendimiento ha sustituido lo que antes era la obsesión por el producto en sí”, explica trascendental el autor.

¿El nuevo ‘Millenium’?

Tras el éxito cosechado por la novela, las comparaciones se suceden, los hay que se ponen generosos y hablan ya del nuevo Roth —idolatrado por Dicker— o del Nabokov suizo, otros, en cambio, ven en La verdad sobre el caso Harry Quebert el nuevo Millennium, la trilogía de Stieg Larsson que causó furor hace unos años. “Se me compara con escritores que no he leído así que no me puedo reconocer en ellos”, matiza el autor desmarcándose de la comparación con el sueco.

Es pronto para saber si estamos ante el enésimo fenómeno literario de la siempre voraz industria editorial, o si, por el contrario, este ginebrino de 27 años acabará por convertirse en ese gran narrador que algunos auguran. De lo que no cabe duda es de su determinación a la hora de escribir y ser publicado. Con la perspectiva que da el éxito y el reconocimiento de la academia —Premio Gouncourt de los Estudiantes, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa—, Joël Dicker rememora los tiempos en los que una y otra vez sus manuscritos eran rechazados, tiempos en los que llegó a plantearse tirar la toalla. “Aunque te hayas convencido de que ya no vas a seguir escribiendo libros, no puedes evitar seguir pensando en historias y sin darte cuenta vuelves a caer, buscas una sensación que te ha gustado, buscas tu mundo de creación que siempre vuelve a salir”.

PÚBLICO.ES: http://www.publico.es/culturas/458037/jo-l-dicker-se-me-compara-con-escritores-que-no-he-leido


Víctor del Árbol se sumerge en el dolor humano

6a00d8341bfb1653ef019103ea73be970c-550wi

 

Respirar por la herida es la nueva novela después del éxito obtenido en Francia con La tristeza del samurai

Una placa por palabras. Eso fue lo que lo hizo Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) cuando se dio cuenta de que podía vivir de la literatura y de lo que hasta el pasado verano era su gran afición debía ser su meta. Dejó la placa, la pistola y el uniforme de mosso d´esquadra de la Generalitat de Cataluña después de veinte años y lo cambio por un ordenador en el que ir contando sus historias. En su última novela  Respirar por la herida (Alrevés) el autor ha sabido captar a través de sus personajes el dolor del alma, el sufrimiento de la mente. Pone a sus personajes al límite para sortear situaciones adversas de la vida.

Punto de partida: la tragedia que sufre el protagonista de Respirar por la herida Eduardo, un pintor para quien nada tiene sentido tras la muerte de su mujer y su hija en un accidente de coche. El escritor le da elementos para dar la vuelta a la vida cuando una famosa violoncelista, Gloria Tagger, le contrata para pintar un cuadro: el retrato de Arthur, el autor de la muerte de su hijo. “Antes de esa vuelta intenta dejarse morir creyendo que su vida no tiene razón de ser. Nuestra existencia nos demuestra que de repente lo podemos tener todo y cuando menos te lo imaginas el mundo empieza a tambalearse bajo tus pies”, puntualiza Del Árbol. ¿No estamos preparados para la muerte? “Tenemos una idea teórica de lo que significa, pero mientras vivimos nos consideramos inmortales y creemos que es algo que les sucede a los demás. Cuando llega a nosotros el mazazo es tan brutal que nos produce un abismo. Pero no soy de los que permite resignarse a mis personajes”, puntualiza el escritor.

Víctor del Árbol ha publicado tres novelas y con las dos primeras obtuvo sendos premios.El peso de los muertos fue galardonada con  el Premio Tiflos por su primera novela  y  La tristeza del samurai recibió el galardón a la mejor novela negra europea en 2012, Le prix du Polar Européen, que lo otorga la revista Le Point, y se ha convertido en un bestseller al lograr vender más de 50.000 ejemplares en la colección de novela negra Actes Sud.

El autor de Respirar por la herida quiso ser escritor desde que recuerda y fue ese premio en Francia lo que le impulso a dar el salto definitivo. A cumplir su sueño. “Yo me he sentido escritor siempre, lo que ocurre es que tienes que vivir. He tenido un trabajo que me ha permitido conocer bien la parte más oscura del ser humano. Trabajando de policía te encuentras con un abanico de personajes, que son la vida misma. Lo que ocurre dentro de las comisarías o de las cárceles es un espejo de lo que está fuera, en la calle, aunque oculto”, señala Víctor del Árbol.

La vida del creador de Respirar por la vida ha discurrido por diferentes lugares antes de llegar a la literatura. Fue seminarista durante cinco años en el seminario de Ntra. Sra. de Montealegre y 20 policía autonómico en Cataluña. ”El dejar todo fue una especie de liberación y decirme a mí mismo que ahora estaba en el camino adecuado”, indica. No sabe si es por superstición o porque le reconforta pero antes de empezar un libro se encierra durante un tiempo en las celdas del monasterio de Montserrat. “Me da paz interior. No soy religioso, pero si transcendental”. Cuando finaliza el libro suele dejarlo en el monasterio de Montserrat para quien lo encuentre.

Su anterior novela, La tristeza del samurai (Editorial Alrevés), es un thriller que transcurre entre la posguerra española y el golpe del 23-F. El escritor cree que la novela en Francia se interpreta más en clave de posguerra que de thriller, “ya que allí existe toda una generación de franceses, hijos y nietos de republicanos españoles, expatriados en busca del redescubrimiento de las raíces de sus padres y sus abuelos en España”.

Del Árbol ha conseguido también que su novela se edite en Holanda, Rumanía, el Reino Unido y Estados Unidos y tiene prevista su inminente edición en Brasil, Italia, Polonia, Macedonia e Israel.

En La tristeza del samurai, la abogada María Bengoechea sirve de hilo conductor para desbrozar los misterios de dos familias implicadas en el crimen de Isabel Mola (1941), que salpica a tres generaciones durante treinta años.

ELPAIS: http://blogs.elpais.com/elemental/2013/06/v%C3%ADctor-del-%C3%A1rbol-se-sumerge-en-el-dolor-humano.html?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter


La adaptación de la saga ‘Millenium’ al cómic aterriza en España en octubre

1116-300x186

La exitosa saga ‘Millenium’ de Stieg Larsson ya ha dado el salto al cómic. Francia publicó el primero de los seis volúmenes que compondrán la serie gráfica (dos por libro) el pasado mes de marzo, y en España será Planeta DeAgostini Cómics quien lo publique el próximo 2 de octubre.

El belga Sylvain Runberg es el autor del guión de esta adaptación, que cuenta con los colores de los lápices del español José Homs, conocido por sus dibujos de ‘El Ángelus’.

La primera entrega cuenta la historia de la primera parte de ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’. Harriet Vanger desapareció hace treinta y seis años en una isla sueca propiedad de su familia. A pesar del despliegue policial, no se encontró ni rastro de la muchacha. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? El caso está cerrado y los detalles olvidados. Pero su tío vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir. En las paredes de su estudio cuelgan cuarenta y tres flores secas y enmarcadas. Las primeras siete fueron regalos de su sobrina; las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.

Mikael Blomkvist acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la búsqueda de su sobrina. Periodista de investigación y alma de la revista Millennium, dedicada a sacar a la luz los trapos sucios de la política y las finanzas, Blomkvist está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia presentada por un gran grupo industrial que amenaza con arruinar su carrera y su reputación. Contará con la colaboración inesperada de Lisbeth Salander, una peculiar investigadora privada, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades.

LEEMISTERIO: http://www.leemisterio.com/?p=7356


El museo de Londres dedicará una exposición a Sherlock Holmes

image027--644x362

Manuscritos, fotografías y objetos relacionados con el popular detective creado por Arthur Conan Doyle se expondrán en 2014 junto con otros elementos propios de la capital inglesa

El Museo de Londres dedicará en 2014 una gran exposición a un londinense tan célebre como ficticio, Sherlock Holmes, el enigmático y sagaz detective creado por el escritor escocés Arthur Conan Doyle.

El museo, situado al este de la capital británica, quiere explorar el personaje de Holmes y las características de Londres a finales de la era victoriana, cuando fueron escritas y transcurren las aventuras del obsesivo e inteligente investigador.

“La exposición contará la historia a través de objetos diversos, multimedia, libros e ilustraciones, a fin de evocar cómo era Londres cuando se escribía Sherlock y donde transcurrieron las historias en la ficción”, indicó hoy a Efe un portavoz, Andrew Scott.

Manuscritos, fotografías y objetos relacionados con Holmes -quien era adicto a la morfina y a la cocaína- se expondrán junto con otros elementos propios de Londres, ciudad a la que este museo se dedica y donde halla su inspiración.

Con su mente brillante y aplastante capacidad de deducción, Holmes hizo su primera aparición en 1887 en una novela de Doyle, cuando el Reino Unido era una potencia mundial y Londres la capital del imperio.

Las historias sobre el detective, con consulta en Baker Street, y su compañero, el doctor John Watson, tuvieron una excelente acogida en la nueva era moderna y su atractivo ha perdurado durante generaciones.

Más allá del sombrero y la pipa

El museo penetrará más allá “del sombrero de caza, la pipa y la capa” para buscar al Holmes real y polifacético, “emulando su propia capacidad de observación y mente analítica para llegar a la verdad”, señala en su nota.

La exposición, que se inaugurará en otoño del año próximo, explorará también la relación entre el detective y la ciudad, que se convierte en un personaje en sí misma en algunas de las aventuras del sabueso, quien constata: “es uno de mis hobbies el tener un conocimiento exacto de Londres”.

El Museo de Londres espera que la muestra dedicada a Sherlock Holmes pueda reproducir el éxito de la reciente “Dickens y Londres”, dedicada en 2012 al escritor Charles Dickens en el bicentenario de su nacimiento, y que atrajo a más de 100.000 visitantes.

ABC: http://www.abc.es/cultura/libros/20130625/abci-museo-londres-dedicara-exposicion-201306251414.html


Umberto Eco: “Dan Brown es un personaje mío”

titulo_CLAIMA20130622_0019_24

Ojo que éste, con tinta roja, vale más”, le dice Umberto Eco a la señora que le extiende un ejemplar de El nombre de la rosa para que lo firme: “para Doménico y Sabrina”. Mientras Eco da vuelta las páginas para pispear el año de la edición de su novela más taquillera –vendió treinta millones de copias–. “ Attenti , que es una de las primeras, de 1981, vale como 500 euros”, agrega il professore  en el detrás de escena  del Salón del Cinquecento del Palazzo Vecchio de Florencia, donde habló de escritura, de la propia cocina de sus libros, de cómo él y otros escritores han comenzado y han terminado sus novelas.

“Para enseñar la escritura creativa es necesario enseñar primero a leer –dice Eco. La escritura profesional, en cambio, sí se puede enseñar. La técnica se puede aprender.” Para este encuentro, Eco hurgó en su biblioteca y trajo ejemplos de inicios y finales de novelas. “Todos vivimos de recuerdos de incipit  (inicios) de libros. Los finales son menos recordados porque no todos los lectores llegan hasta la última página de la novela”, bromea. Uno de sus favoritos es el final de Martin Eden , de Jack London: “‘Cayó en las tinieblas y como lo supo, cesó de saberlo’ –lee Eco a la platea–. Desde los 12 años me ha obsesionado este final en el que el protagonista, luego de haber conocido la gloria, se deja caer al vacío y termina hundido en el mar. Mi meditación acerca de la muerte, desde entonces, estuvo moldeada sobre este final.” Sobre sí mismo, confesará lo mucho que se detiene en la construcción del universo ficcional de sus relatos antes de avanzar con la escritura en sí. “Investigo durante años, me puede llevar dos años. Una vez que tengo el mundo puedo comenzar a escribir. Tal vez mientras estoy en la construcción de ese universo me viene en mente una bella imagen para comenzar –cuenta–. En El péndulo de Foucault , por ejemplo, se habla de dos editoriales que están en dos departamentos contiguos con un pasaje que los comunica. Como son dos edificios, me imaginaba que había un desnivel y que era preciso que hubiera escalones. Hasta que no tuve en claro cómo podían ser esos tres escalones que jamás aparecen en la novela no pude avanzar con la escritura.” A los 81, Eco dice no combatir el paso del tiempo: “Yo no recomenzaría nunca personalmente. Me gusta todo lo que me sucedió, no quiero volver a ser joven ni tener 20 años. No diría jamás que es la mejor edad de la vida”. Y ventila una infidencia sobre su costumbre de no dejar ver a nadie lo que escribe y añade una anécdota acerca del final de El péndulo…

“La novela no terminaba así, como salió publicada. Había dos o tres palabras más. Yo, que nunca he tenido la costumbre de mostrar mis escritos a nadie antes de que se publicaran, esa vez llamé a una amiga y le leí el final. Me dijo: ‘Tenés que sacar esas tres líneas de más’. Y así fue. La novela, como los lectores la conocen, termina diciendo: ‘Entonces lo mejor es quedarse aquí a mirar la colina. Es tan bella’. Y así se publicó.” Eco adora la narración: “Yo estoy profundamente convencido de que el modo más natural a través del cual transmitimos el saber es narrativo”, dice. Y es lo que está haciendo en esta velada con nosotros. Cuenta una historia detrás de la otra frente al Genio de la Victoria que Miguel Angel esculpió en 1532 y frente a un centenar de personas que escuchan su voz retumbar sobre los frescos que Georgio Vassari pintó en esta sala en el siglo XVI. “El momento inicial de la transmisión de un saber es siempre una historia –sigue diciendo Eco–. Un chico que le pregunta a su mamá qué es un tigre, si la madre no está loca o no es una profesora de zoología, no le responde: ‘Es un felino del orden de los mamíferos…’ Le dice, en cambio: ‘Es una bestia grande que se parece a un gato pero amarillo con rayas negras que anda por la selva y que cuando encuentra a un hombre lo destroza y se lo come…’ Le cuenta una historia. La misma historia que se cuenta cuando los chicos preguntan cómo nacen los bebés… Lo que puede resultar insidioso sobre el storytelling para el periodismo es que, fascinado con la posibilidad de contar una historia, el reportero incluya elementos ficcionales. Ese es el riesgo.” Hable de lo que hable, Eco no pierde ocasión de ironizar: “Hay obras de las que, si se une el inicio con el final, se obtiene algo grandioso. Veamos, si no, cómo le podía ir mal a Dante Alighieri, que empieza la Divina Comedia  diciendo: ‘En medio del camino de la vida, errante me encontré en una selva oscura…’ y luego termina el último canto del Infierno diciendo: ‘Y entonces salimos a ver las estrellas’. No queda nada más para contar. Piensen, entonces en cómo hace Dan Brown”.

Es pública su poca simpatía por el escritor estadounidense que estuvo aquí, en Florencia, presentando Inferno , su última novela, 48 horas antes de este encuentro. Desde hace años, Umberto Eco repite que se vio obligado a leer El código Da Vinci  luego de las similitudes que la crítica hallaba entre la novela de Brown, de 2003, y El péndulo de Foucault , escrito en 1988.

¿Sigue pegándole a Dan Brown?

Ese muchacho es un personaje de una novela mía. Es un personaje de El péndulo de Foucault . Así que debería pagarme algunos derechos.

¿Qué está escribiendo ahora?

No sé si lo puedo contar pero para Navidad sale otro de esos volúmenes como Historia de la belleza , Historia de la fealdad  que es Historia de las tierras legendarias . Son libros que escribo para divertirme. No es nada importante pero es divertido hacerlos y hojearlos. Y saldrá también en la Argentina. No en vano me hinchan los traductores… ¿Recién ahora le llegó la hora de divertirse como escritor?

Depende. Cuando uno hace trabajos de ensayística tal vez no se divierte tanto. Pero con las novelas, sí. Si no me divierto, no las escribo. No soy de esos autores que hacen un libro por año porque el editor se los pide. Si se me ocurre algo, escribo, cada seis u ocho años. Me faltan todavía diecinueve para llegar al centenario. Si hacemos la cuenta… Tres por seis… Dieciocho… Me quedan todavía tres novelas por escribir.

REVISTA Ñ: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Umberto-Eco-Dan-Brown-entrevista_0_942505755.html