Crimen y alcohol mediterráneo

Dice Suso de Toro que leemos novela negra por gula. Que su composición a base de crímenes sin resolver, lingotazos de alpiste e interminables noches de insomnio acompañadas de largas caladas, producen un efecto nutricional tan nefasto como necesario. Algo así como el fast food literario: no alimenta, pero satisface.

Santiago Álvarez, Marina López y Jordi Llobregat, presuntos culpables de la organización de Valencia Negra.

Santiago Álvarez, Marina López y Jordi Llobregat, presuntos culpables de la organización de Valencia Negra.

Manteniéndonos en este aspecto sebáceo del género, hay que reconocer que también existen sus locales gourmet. Autoras y autores que han elevado estas historias a paladares formados en la exquisitez. Desde Estados Unidos, donde sufrió el poderoso impulso a cobijo de la Ley Seca, pasando por el actual auge nórdico y aterrizando en España. Aquí se han comenzado a adaptar novelas de suspense a un cine de tradición más narrativa y muchos escritores (como el citado autor gallego) se han atrevido a indagar en los bajos fondos.

Porque el material que conforma el cine y la literatura negra es ilimitado. Así lo cree Jordi Llobregat, director de la primera Semana Negra de Valencia, que tendrá lugar en diferentes puntos de la capital desde ayer martes hasta el próximo día 26 de mayo y que reunirá a medio centenar de autores. “Es un género que no se agota”, explica, “y que desde unos años tiene un nuevo impulso”. Esta “buena salud” ha hecho surgir una plétora de festivales temáticos, con Gijón, Barcelona y Getafe a la cabeza. Un trípode que puede sostenerse a partir de este año en una “cuarta pata” levantina.

La Semana Negra de Valencia, apadrinada por Juan Madrid y Andreu Martín, ofrecerá charlas, proyecciones y una exposición fotográfica

“Pretendemos que se afiance”, sostiene Llobregat. El escritor y miembro del grupo literario El Cuaderno Rojo, encargado de organizar el certamen, cree que a pesar de gozar de muchos seguidores y de encontrarse en un momento muy proclive a su desarrollo “lleva mucho trabajo” y “no hay presupuesto” para este tipo de iniciativas. Lo afirma con conocimiento de causa. Ellos, apunta, llevan desde noviembre ideándolo, han trabajado gratis o incluso poniendo dinero y han necesitado abrir varias vías de financiación para sacarlo adelante. Una de ellas es el popular crowdfunding, un sistema donde cualquiera puede convertirse en mecenas aportando dinero. De aquí han sacado, hasta el momento, unos 2.000 euros. También han contado con la ayuda de la Diputación de Valencia, del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (Icav) y del Colegio Oficial de Detectives Privados de la Comunidad Valenciana. “No es fácil”, resume Llobregat, “y Valencia es, a veces, excesivamente fallera”.

Unas condiciones que se suman a una falta de identificación del género con la ciudad. Así como existe toda una geografía de la delincuencia en grandes urbes como el Boston de Dennis Lehane o el hampa angelino de Chandler o Ellroy, la metrópoli mediterránea adolece de un circuito que siga las huellas del crimen. Una carencia que han trabajado algunos autores locales como Ferran Torrent o Luis Valera y que esta iniciativa pretende reivindicar. “Los ingredientes de la literatura negra son la corrupción, la existencia de familias importantes, intereses ocultos… en general, todo lo que tiene Valencia”, apunta el director del festival.

Valencia Negra.

Una naranja atravesada por un puñal

¿Cómo tratarán de darle ese empujón? Pues con un abanico multidisciplinar de actuaciones, lecturas y exposiciones que vienen encabezadas por una naranja atravesada por un puñal. Un logo acorde con la “singularidad” y el “ambiente gamberro” valenciano que intentará “poner un poco de luz en estos tiempos de oscuridad”, según declaró durante la presentación del festival Santiago Álvarez, director de contenidos.

Esa luz se encendió ayer martes con las imágenes de ‘Valencia Negra. Una mirada de autor’, una exposición realizada por 13 fotógrafos que se exhibe en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (Muvim) y con la proyección de ‘Pitfall’ (EE UU, 1948) en la sala Russafa. El programa continúa con un ciclo de cine a lo largo de toda la semana, citas con algunos autores, una clase de gastronomía con las recetas del detective Pepe Carvalho, creado por Manuel Vázquez Montalbán, o hasta un taller de “jóvenes detectives”.

El desenlace se extenderá a lo largo del fin de semana. El sábado habrá una charla con Andreu Martín y Juan Madrid, padrinos del festival, y se otorgará el premio a la mejor novela negra de 2012, votada a través de internet entre cinco finalistas. El domingo, día sobrio o canalla según la hora, tendrá lugar un encuentro salpicado por vermú con todos los participantes en la librería Cosecha Roja. “Coñac, güisqui… no existe una sola bebida para el género negro, pero lo seguro es que es alcóhólica”, señala Llobregat. Con este digestivo como alivio de semejante empacho de colesterol literario se despide una iniciativa que puede colocar a Valencia en el mapa del crimen y el alcohol. Eso sí, no lo busquen junto a los ejemplares de la dieta Dukan.

http://www.nonada.es/2013/05/semana-negra-de-valencia-crimen-y-alcohol-mediterraneo.html

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